En 2026, las marcas continúan invirtiendo en estrategias visuales para destacar en anaqueles, escaparates, exhibidores y puntos de venta, donde los primeros segundos de atención pueden marcar la diferencia entre concretar una venta o pasar desapercibidos.
Diversos estudios de marketing visual han demostrado que el color influye directamente en la percepción, el reconocimiento de marca y las decisiones de compra. El cerebro humano procesa los estímulos visuales de manera extremadamente rápida, por lo que los colores pueden generar emociones, transmitir mensajes y dirigir la mirada del consumidor incluso antes de que este lea un texto o analice un producto.
Entre los colores más llamativos en el punto de venta destaca el rojo. Este color suele asociarse con energía, urgencia, emoción y acción. Por esta razón es muy utilizado en promociones, descuentos, ofertas especiales y campañas que buscan generar una respuesta inmediata. En supermercados, tiendas departamentales y comercios minoristas, el rojo continúa siendo uno de los colores más efectivos para atraer la atención.
El amarillo también ocupa un lugar importante dentro de la publicidad visual. Su alta luminosidad lo convierte en uno de los colores más visibles a distancia. Además, transmite sensaciones relacionadas con optimismo, dinamismo y entusiasmo. Muchas marcas utilizan el amarillo para destacar precios, promociones temporales y mensajes que requieren una rápida identificación.
El naranja combina características del rojo y del amarillo, lo que le permite transmitir energía sin generar tanta sensación de urgencia. Este color suele utilizarse para promociones, llamados a la acción y materiales publicitarios orientados a públicos jóvenes y dinámicos. Su capacidad para destacar visualmente lo convierte en una opción frecuente para señalización comercial.
El verde tiene una función diferente. Aunque no siempre es el color más agresivo visualmente, destaca por asociarse con naturaleza, salud, frescura y sostenibilidad. En categorías relacionadas con alimentos, productos ecológicos, bienestar y cuidado personal, el verde puede generar una percepción muy positiva en el consumidor.
El azul es uno de los colores más utilizados por las marcas debido a la confianza y seguridad que transmite. Aunque suele ser menos impactante que el rojo o el amarillo en términos de atención inmediata, funciona muy bien para generar credibilidad y profesionalismo. Es especialmente común en sectores tecnológicos, financieros y corporativos.
Los contrastes también juegan un papel fundamental en el punto de venta. Muchas veces no es únicamente el color lo que genera impacto, sino la combinación entre colores. Un texto amarillo sobre fondo negro, un mensaje blanco sobre rojo o elementos naranjas sobre superficies oscuras pueden aumentar significativamente la visibilidad del material publicitario.
En impresión de gran formato, exhibidores y material POP, los diseñadores suelen trabajar con combinaciones de alto contraste porque ayudan a que los mensajes sean visibles incluso a varios metros de distancia. Esto resulta especialmente importante en centros comerciales, supermercados y ferias comerciales donde existe una gran cantidad de estímulos visuales compitiendo simultáneamente por la atención del consumidor.
Otro aspecto relevante es la relación entre color y tipo de producto. No todos los colores funcionan igual para todas las categorías. Un color llamativo para una bebida energética puede no ser el más adecuado para una clínica médica o un producto de lujo. Por ello, las estrategias visuales más efectivas consideran tanto la psicología del color como la identidad de la marca.
En 2026 también se observa una tendencia creciente hacia colores vibrantes y saturados en entornos digitales y físicos. Tonos fluorescentes, degradados intensos y combinaciones de alto impacto visual están ganando popularidad debido a su capacidad para destacar en fotografías, videos y publicaciones en redes sociales.
Para negocios de artes gráficas, impresión y publicidad, comprender el comportamiento de los colores en el punto de venta es una ventaja competitiva importante. La correcta selección cromática puede aumentar la efectividad de una campaña, mejorar la visibilidad de un producto y fortalecer la recordación de marca.
En conclusión, los colores más llamativos en el punto de venta suelen ser el rojo, amarillo y naranja debido a su capacidad para captar atención rápidamente. Sin embargo, la efectividad real depende del contexto, la categoría del producto, el contraste visual y la estrategia de comunicación de la marca. Más allá de elegir colores intensos, el verdadero objetivo es utilizar el color de forma inteligente para dirigir la mirada del consumidor y reforzar el mensaje comercial que se desea transmitir.


